Ingenieros de Alto Valor: Solucionar es más Caro que Programar

Imagina que contratas a un pintor para renovar tu casa. Si el pintor termina todo el trabajo en 2 horas con una calidad impecable, no pensarías en pagarle menos que a uno que tarda 10 horas en hacer lo mismo. Al contrario, valoras la eficiencia. Pero, ¿qué pasaría si ese mismo pintor, mientras prepara las paredes, detecta una fuga de gas imperceptible y la arregla antes de que ocurra una tragedia? En ese momento, el valor de ese profesional se dispara. Ya no le pagas por pintar; le pagas por haber salvado tu hogar.

En la ingeniería de software, la dinámica es idéntica. El mercado está saturado de desarrolladores que pueden «picar código» rápido, pero los ingenieros de alto valor son aquellos que detectan las «fugas de gas» en la arquitectura, en el proceso o en el modelo de negocio antes de que se conviertan en desastres.

La Trampa de la Velocidad como Métrica

Muchos desarrolladores Juniors y Mid-level cometen el error de creer que su valor reside en cuántos tickets cierran por sprint o qué tan rápido pueden implementar una funcionalidad. Sin embargo, la velocidad sin dirección es simplemente un aumento del costo operativo.

Un ingeniero senior entiende que programar rápido es barato, pero decidir qué programar es lo que realmente cuesta. No se trata de cuántas líneas de código escribes, sino de cuántas líneas de código logras evitar escribir gracias a una solución técnica superior o a una propuesta que simplifica el problema original.

El Ingeniero como Proponente y Solucionador

Para elevar tu nivel, debes pasar de ser un «tomador de pedidos» a ser un diseñador de soluciones. Esto implica tres pilares fundamentales:

  1. Detección de Riesgos (La Fuga de Gas): Al igual que el pintor del ejemplo, tu labor es mirar más allá de la tarea asignada. ¿Este nuevo módulo va a colapsar la base de datos en producción? ¿Estamos introduciendo una vulnerabilidad de seguridad por cumplir un deadline?. Detectar y arreglar esto antes de que ocurra es lo que te posiciona como un activo indispensable.
  2. Propuestas Estratégicas: No te limites a decir «esto no se puede hacer». Un ingeniero de alto valor dice: «esta implementación actual tiene estos riesgos, pero propongo este camino alternativo que es más escalable y reduce la deuda técnica a largo plazo».
  3. Alineación con el Negocio: Entender por qué se está construyendo una funcionalidad te permite proponer soluciones que alcancen el objetivo con menos esfuerzo técnico. A veces, la mejor solución de ingeniería es no construir nada, sino integrar una herramienta existente o cambiar un proceso.

Del Código al Impacto

Si quieres que tu carrera despegue, deja de medirte por tu velocidad de tecleo. Empieza a medirte por el impacto de tus propuestas. Los ingenieros que más ganan en la industria (incluyendo referentes en Google o grandes bancas) no son necesariamente los que escriben más código, sino los que resuelven los problemas más complejos con la menor cantidad de código posible.

Cuando dejas de ser un ejecutor y te conviertes en un solucionador, dejas de competir por precio y empiezas a ser valorado por tu criterio. Recuerda: pintar la casa es el servicio, pero detectar la fuga de gas es la maestría.

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